lunes, 21 de septiembre de 2009

Hoy te he visto entrar. El teatro ya había empezado. Has pasado por mi lado, unas filas más atrás te has sentado y te has puesto a pensar que esto no es una obra de teatro, que es la realidad, los sueños se acabaron esta mañana, sí, justo cuando sonó el despertador. Era hoy y te tenias que levantar. He puesto los pies sobre el suelo y lo primero que he pensado ha sido...aún es de noche. La función daba paso al segundo acto, se cerró y se abrió el telón. Tu mente ya no seguia ese hilo dramático que rozaba por segundos el sueño de algún espectador. Un abrir y cerrar de ojos. Sentía como tu mente flotaba por esos escenarios, que por confusos que te parecieran, que estoy segura de que mantenian una más estrecha relación con la realidad, con nuestra realidad.
Cuando me dí cuenta ya habias salido y la obra de teatro, claro, ya se había acabado. Vi el telón cerrado, las luces entreapagadas y dos o tres personas sentadas esperando su turno para salir por aquella puerta tan estrecha. Pasé por tu lado.
Aquella obra de teatro, por su agotable argumento, me hizo pensar en los sentimientos y las sensaciones que experimentan los espectadores sentados en sus butacas. Tu mirada me hizo reflexionar si los que se sentaban a tu lado ese día eran capaces de sentir lo que tú sentías frente a esa representación. No lo sé.
No. No fui capaz de sacar ninguna conclusión de mis ideas.
Todo aquello me empezaba a resultar confuso. Sabía que todas las semanas se repetirian ocasiones similares varias veces. No sabía, en aquel momento, si es lo que más deseaba o era todo lo contrario.
Un director de teatro me diria que subiera al escenario, que hiciera teatro, que sintiera el teatro.

¿Para qué?_me preguntaba yo mentalmente_
Para sentir lo que hay delante. ¿ No querias saber lo que sentian los espectadores?
No_le contesté_ Queria saber lo que siente él.
Quién?

Un dia al acabar se acercó y me preguntó que si sabía donde tenía que preguntar para hacer las pruebas como director.
¿Se puede saber lo que sienten los espectadores desde allí arriba? _le pregunté_.
No.
_¿Por qué?_ pregunté_.

Seguía en aquella reflexión de los primeros dias. Pensaba, ¿por qué montar una obra de teatro?, él solía decir que era la realidad y no un teatro. No lo entendí muy bien.

Hace varias semanas que no te veo entrar, que no te sientas en una de las butacas de la sala doce. Te has ido. Y ahora vuelvo a pensar en todo aquello.
Hoy se estrena, según dicen muchos críticos, una magnífica obra. Un drama. Una historia muy real. Ya he comprado la entrada para este viernes. Sé que no te veré allí, que ya no estás.
Cuatro actos, cuatro historias, un recuerdo. Cuando la bajada del telón marcaba el cierre del último acto, rompí a llorar. Esa história había caído sobre mi, como una losa muy pesada.

Cuando salí, estabas ahí. Sonreías. Fui corriendo y te abracé.
_Te ha gustado?_me preguntó.
_Tenias razón. No se puede saber lo que sienten los espectadores.
Me sonrió.
He podido sentir lo que sentía él.
¿Quién?
Te quiero.

2 comentarios:

Driu dijo...

Ohhhh, qué bonito momento literario-romantico.
Muy chulo Al, mucho más comprensible que los anteriores jeje. Es una historia muy sentimental, ¿no? ^^ genial, genial, de veras...

¿Ahora se casarán y tendrán muchos niños? ¿Bratt Pitt y Standley Kubrick? xD

A ver si pones algo más a menudo =P

Esther Moreno Morillas dijo...

Me ha gustado mucho ^^
No he leído más cosas escritas por ti, así que mi 1º impresión ha sido muy buena ^^

Sois un grupo de amigos con dotes para escribir :D

Cuidate mucho y lo mismo que Andrea, sube algo nuevo de vez en cuando por aquí, yo estaré encantada de cotillear :)

Nos vemos pronto!